miércoles, 26 de mayo de 2010

Capítulo 2: ¡¿No puedes cambiar de tema?!


- Te juro que si yo fuera tú, haría todo lo posible por contactarme con él.

Mi amiga Vanesa y yo estábamos en el gimnasio haciendo spinning. Íbamos frecuentemente juntas, así era menos aburrido. Siempre sacábamos algún tema de conversación, y ese día tocó el de Robert Pattinson. Otra vez.

- Te he dicho mil veces que no hay forma. ¿Eres dura de oído o qué?

- Capulla. ¿Cómo puedes desperdiciar una oportunidad así?

- ¿Pero qué oportunidad? No hay ninguna oportunidad.

- Joder... Con la excusa del reencuentro, del tiempo que pasásteis juntos... a lo mejor...

- Mira, hay veces en las que te odio.

- ¿Por qué te molesta tanto hablar de él? -me preguntó, con una mirada de interés-. ¿Acaso no has podido olvidarle?

- ¿Qué dices? ¡Claro que le he olvidado! Simplemente las cosas son como son...

"Mentira".

"¡Cállate!"

Oh, sí, había olvidado comentarlo. Tengo diálogos internos. A veces pienso en ingresar por voluntad propia en un psiquiátrico...

- No te creo nada -me dijo, fijando la vista al frente.

- Pues no me creas, ese es tu problema.

"Y el tuyo, porque tampoco te lo crees".

"¡Que sí!"

"¿Sabes que la razón no está de parte de quien grita más, verdad?"

¿Por qué mierda tenía una conciencia tan asquerosa? Era como un Pepito Grillo tocapelotas.

- Tú, ¿nos vamos ya? Hemos superado el récord -dijo Vanesa, bajándose de la bicicleta.

- Vale. Pero deja de hablar del tema.

Me miró con odio y se alejó a los vestuarios murmurando algo de "aparentar cosas que no son".

- ¡Te he oído!

- ¡Mejor! -gritó, a lo lejos.



* * * * *



- ¿Tú madre no está? -me preguntó Vanesa cuando llegamos a mi casa.

- No, ha ido a tomar café con unas amigas. ¿Quieres algo?

- Un refresco. Necesito algo frío.

- ¿Quieres mejor que te meta hielos por el culo? -dije, mientras abría la nevera y sacaba un par de coca colas.

- Mira que eres rencorosa. Me tendrías que dar las gracias. Te he hecho caso y no he tocado el tema de tu Sex Bomb.

- ¿De mi qué?

- Sex Bomb.

Por mi mente calenturienta empezaron a pasar imágenes de Rob que corroboraran aquel nombre...

- Joder, Vane, una cosa es que te guste...

- Como a ti.

La miré, advirtiéndola.

- ... y otra es que le pongas nombres ridículos.

- ¿Crees que es ridículo? Puede que tú no lo sepas, pero seguro que ese bombón tiene estilo en la cama.

- ¡Cállate ya! -dije, mientras abría mi lata y daba un trago.

- ¿Acalorada? -dijo, mirándome inquisitivamente.

- ¡Dios, por qué a mí! -grité.

Ella se rió.

- Oye, ¿y el trabajo este que estaba por salirte?

- Oh, no sé, aún no me han dicho nada.

- Te irías a Los Ángeles...

- Sí.

"Ahora dirá que me echaría de menos. Si es que en el fondo..."

- Podrías quedar con él...

Ahí exploté.

- ¿¡Es qué no puedes cambiar de tema?!

- Jesús, está bien. Cuando te enfadas pareces un troll.

Le eché una de mis miradas asesinas más intimidantes.

- Vale, me callo -dijo, haciendo el gesto de la cremallera sobre sus labios.

Iba a ser una tarde muy larga...

5 comentarios:

  1. Me encanto el captiulo y como Vanne la sacca de sus casillas es dibertido, claro como no es a mi a quien fastidian pienso que es divertido.

    Nos leemos en el proximo capitulo

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  2. holaaaa ayer vi tu mensaje en el foro... y de verdad me ha encantado tu historia... espero que continues pronto!!!

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  3. otra cosita, gracias por colocar mi blog en tu lista... ya pondre el tuyo en el mio, un beso!!!

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  4. hmmmmm esa forma de reaccionar jaja ... esta hasta las trancasss!
    Voy a poner un banner pequeño en el blog, vinculado a tu fic si no te importa y gracias por segirme.
    Me encantaaaaaaaa y quiero mas, porfa...porfaaa
    Un besote

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  5. Hola, me esta gustando tu fic, me he vuelto adicta a ellos asi k no dejes de escribir.
    besitoooo
    Li

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