domingo, 13 de junio de 2010

Capítulo 7: Te Amo


Mi coche avanzaba por la bulliciosa carretera. Ya estaba cerca del teatro, no tardaría mucho más en llegar.

Era extraño. Siempre había sido una chica que no se comía demasiado el tarro con las cosas. Pero esos días, en mi cabeza sólo se encontraba Robert. Todo el puto día pensando en él. ¿Tendría razón Vanesa? ¿Me estaría enamorando?

Aún recordaba nuestra noche juntos, mis gemidos, sus gruñidos... Estaba claro que para él sólo había sido sexo, pero... ¿para mí? Le había echado de menos, por supuesto. Pero cada vez que le veía mi corazón latía más y más rápido, y ya estaba deseando acabar de ensayar para volver junto a él.

Me di cuenta de que aquella muralla, aquella fortaleza que había construido alrededor de mi corazón se iba resquebrajando. Los muros caían por su culpa, dejándome desprotegida de nuevo. Como hacía 7 años. No podía dejar que volviera a pasar. Yo... no sentía nada por él. Nada.

Aparqué pero no salí del coche. Yo no sentía nada por él. Ya no... Di un golpe con mis manos al volante. Estaba frustrada. Frustrada por no poder hacer nada, por no poder detener lo que me estaba pasando. No. Frustrada por no haber podido detener lo que pasó y que, a pesar de mis intentos por olvidarlo, había perdurado en el tiempo. Joder, Vane había tenido razón durante todos aquellos años. Y yo la había tratado fatal. Incluso mis padres se habían dado cuenta.

A través del cristal del coche la vi. Joder, empezaba a volverme loca de verdad.

- ¡Raquel!

Incluso me imaginaba su voz. Eso ya era serio...

- ¡Raquel! -dijo, golpeando el cristal de mi ventanilla.

Yo salí del coche, seguramente con una cara demasiado extraña.

- Sí, estoy aquí.

- ¡Vane! ¿Qué... qué haces aquí? -pregunté, asombrada.

- Bueno, dado que hice la carrera de Filología Inglesa, con lo cual sé hablar perfectamente inglés, y me aburría en España, decidí venir. Por cierto, ya sé que te has encontrado con él.

- ¿Có-cómo lo sabes?

- Contactos.

No pude más. Me derrumbé. La abracé, llorando.

- ¿Raquel? ¿Qué te pasa?

- Vanesa, tú... tú tenías razón... Yo... siento algo por él.

- ¿Ves? Te lo dije, pero como no me haces caso nunca... -dijo, en broma.

Yo me aparté y la miré, aún llorando. Ella entendió que no estaba para risas y en su mirada se reflejó la tristeza.

- No, pequeña, no llores.

- Lo hemos hecho, Vane. Me he acostado con él. Pero para mí... Ha tenido un mayor significado. He mandado todo a la mierda.

Ella me abrazó de nuevo.

- Tranquila, pequeña, todo saldrá bien.

- ¿Sabes lo duro que es el amar a alguien y que él no te corresponda?

- Shh... Cálmate.

Mis lágrimas mojaron su camiseta. Me aparté.

- Lo siento.

- ¿Qué dices? -ella también estaba llorando-. No te preocupes.

- Gracias, de verdad.

- ¿Pero cómo me vas a decir eso? -dijo, abrazándome-. Si eres mi amiga, no me tienes que agradecer nada.

Estábamos dando el espectáculo en medio de la calle. Las dos llorando y abrazadas.

- ¿Y si pasamos dentro? -pregunté, limpiándome la cara.

- Sí, claro.

* * * * *

Hablar con Vanesa me había reconfortado mucho. Ambas nos habíamos echado de menos, y el poder decirle a alguien lo que sentía sin tener miedos era todo un alivio. La pregunté si quería venir a casa, pero me dijo que debía resolver todo yo sola. Y tenía razón. Como siempre la había tenido.

Conduje hasta casa. En el teatro habían notado que estaba algo distraída, pero no me dijeron nada. Conforme iba llegando, mi corazón se aceleraba. Sabía que él iba a estar allí, y sabía lo que iba a pasar. Era hora de poner las cartas sobre la mesa.

Cuando aparqué, sentí un nudo en la garganta. Salí del coche y entré en casa. Él estaba sentado en el sofá, viendo la televisión. Nada más verme se levantó y me abrazó. Yo cerré los ojos con fuerza, preparándome para lo que se venía.

- ¿Qué tal te ha ido? -me preguntó.

- Bien -dije, separándome de él. Lo mejor sería eso, ser brusca.

- ¿Qué te pasa? -preguntó, extrañado.

- Necesito hablar contigo -no sabía cómo podía decir aquellas cosas con un tono tan frío.

- Claro.

Nos sentamos en la mesa de la cocina. No quería estar demasiado cerca de él.

- Rob... Me alegro de haberte vuelto a ver. Y espero que no me malinterpretes.

Él esperó. Estaba tenso, se notaba.

- Cuando tuve que volver a España lo pasé muy mal... Sí, no volvería a Inglaterra y dejaría de tener la misma vida, pero... lo que más me importaba era que no te volvería a ver a ti.

Él siguió en la misma posición.

- El segundo año que pasé contigo fue totalmente diferente al primero. Mis sentimientos cambiaron. Rob... fuiste mi primer amor.

Al fin pudo hablar.

- Pero... no entiendo.

- Por favor, déjame terminar -le rogué-. Fuiste mi primer amor y creí que lo había superado. Todos estos años te veía como un ex-compañero, como un amigo. O eso pretendía. Pero he vuelto a verte, y todo eso ha quedado reducido a escombros. Rob... yo aún... aún...

No pude continuar y empecé a llorar. No se cuándo él se acercó y me hizo alzar la cabeza para mirarle.

- Raquel... No llores, por favor.

Yo traté de hacer lo que me pidió.

- Me alegra que me hayas contado todo esto -dijo.

Yo me levanté y caminé lejos de él.

- Rob... He compartido contigo todo. Mi vida, mis sentimientos... Incluso el sexo. Pero para mí no fue sólo eso. Fue algo más. Y no lo he comprendido hasta hoy. Necesito que te vayas. Yo... no puedo vivir contigo nunca más. Nunca.

Su mirada se entristeció.

- Raquel... ¿no te das cuenta?

- ¿De qué?

- ¿Nunca te diste cuenta de que yo sentía lo mismo que tú?

- ¿Cómo? -mi corazón no iba a conseguir la cantidad suficiente de oxígeno para seguir funcionando.

- Tú también fuiste mi primer amor. Y cuando te fuiste me refugié en una máscara de indiferencia, pero en realidad lo pasé mal.

Me quedé muda.

- Yo... no tenía idea...

- Ni yo de lo tuyo. ¿Ves lo tontos que fuimos?

Asentí con la cabeza.

- De todas formas, -continué- lo pasado ya no existe...

Él siguió mirándome de aquella manera.

- ...¿no?

Se fue acercando hasta estar a milímetros de mí.

- ¿Rob?

- Te juro que si pudiera contenerme lo haría. Pero no puedo.

Tomó mi cara entre sus manos y me besó. Dulcemente, cariñosamente.

Las lágrimas empezaron a salir de mis ojos otra vez. Mis manos fueron a su cara, acariciándole las mejillas. Entonces él empezó a llorar. Nunca le había visto llorar. Ambos sabíamos lo que ese beso significaba. Y pronto empezamos a dejarnos llevar por las necesidades y dejamos de pensar. Sólo respondimos a nuestros instintos. Solamente eso.

Mis manos fueron a su nuca, acercándole más a mí. Las suyas fueron descendiendo, y yo pensé que se pararían en mi cadera, como las anteriores veces, pero siguieron descendiendo. Hasta mi culo. Ahí me apretó contra él y pude sentir su excitación. Gemí. Gimió.

Enrolló mi pierna alrededor de su cintura y yo enrollé la otra. Me posó sobre la mesa de la cocina. Aquello estaba siendo increíblemente dulce y erótico. Empezó a besar mi cuello, y mis jadeos se intensificaron. Pero no me avergonzaba. Eso era lo que sentía. Le deseaba. Demasiado.

Pronto nos deshicimos de nuestras ropas, en aquel momento inútiles. Él dejó un rastro de besos desde el valle de mis pechos hasta mi ombligo. Me miró y siguió bajando.

- Rob... -gemí, anticipándome a lo que me iba a hacer.

Sentí su boca en mi sexo, dando pequeños besos. Pero enseguida pasó a trabajar con su lengua en mi clítoris.

- ¡Rob! -grité.

Él gimió, y aquello mandó una corriente de electricidad por todo mi cuerpo. Sus manos dejaron mis caderas para descender hasta aquella zona de placer. Sus dedos se introdujeron en mí. Yo arqueé mi espalda.

- Joder... Robert...

- Dios, Raquel... córrete para mí...

Gemí en respuesta. Sus dedos empezaron a entrar y salir más rápido, y yo, instintivamente, empecé a mover mis caderas. Mi cuerpo estaba bañado en una capa de sudor, y aquel cúmulo de placer amenazaba con explotar. De nuevo empezó a utilizar su boca y eso fue el culmen.

- Robbie, Robbie, Robbie!!! -grité, alcanzando el orgasmo.

Él subió por mi cuerpo para besarme. Mi sabor en su boca hizo que me excitara aún más. Yo le tumbé en la mesa y empecé a bajar por su cuerpo desnudo.

- Raquel... No hace falta que lo hagas -dijo.

- Pero es que quiero hacerlo.

Él gimió y yo seguí descendiendo, repartiendo besos por todo su magnífico cuerpo, hasta llegar a mi premio. Le di un pequeño beso en la punta y el gimió en respuesta.

- Por favor... -dijo.

Estaba suplicando. Me estaba suplicando a mí. Eso me hizo sentir grande.

- ¿Qué quieres, Big Boy?

- Raquel... -gruñó.

Yo le di una pequeña lamida.

- Si no me dices lo que quieres no podré hacerlo bien...

- Joder, Raquel... Mámamela...

El Rob agresivo había llegado. Yo metí todo su sexo en mi boca, y empecé a bombear. Él gimió en cuanto sintió que le rodeaba y sus caderas empezaron a moverse. Yo se las sujeté y vi que sus manos estaban sujetas a los bordes de la mesa. Las cogí y las puse en mi pelo. Empezó a marcar el ritmo.

- Joder... así...

- ¿Te gusta? -pregunté, arañando sus testículos.

- Me encanta -gimió.

Volví a lo mío y segundos después me avisó.

- Raquel... aparta... voy a...

- Ya lo sé -dije.

Explotó en mi boca. Su sabor era mejor de lo que me había imaginado. Subí por su cuerpo y le besé, como él había hecho conmigo.

- ¿Necesitas descansar? -le pregunté.

Él me miró y después miré hacia abajo.

- ¿Los hombres no tardáis en recuperaros? -dije, asombrada.

- Supongo que soy la excepción.

Él cogió mis caderas y las posicionó sobre las suyas.

- Quiero que me montes -dijo.

Yo gemí. Coloqué su miembro en mi entrada y empecé a introducirle en mí, hasta que llegué al final. Empecé un vaivén lento y tortuoso, pero no pude controlarme, y a los pocos segundos ya estaba saltando sobre él.

Él se sentó y empezó a chupar mis pechos. Yo no podía decir nada, estaba en éxtasis. Pero él parecía tener el suficiente aire para hablar.

- Joder, Raquel... me encanta tu coño...

- Móntame, más rápido...

- Me encanta cómo botan tus tetas...

Ambos llegamos a la vez al orgasmo, jadenado y sudando.

- Te amo -dije, sin vergüenza.

- Y yo a ti, Raquel. Yo también te amo.

2 comentarios:

  1. ohhhh dios mio !
    No me habia dado cuenta que habias actualizado y que gustazo uffff, hace un calor horroroso xD. Graciasssssssssssssssss ... y quiero mas, por supuesto.
    Un besazo

    ResponderEliminar
  2. Ahhhh!!! esto si que no me lo esperaba
    Me ha encantado. Gracias por actualizar tan rápido.

    Nos leemos. Besines

    ResponderEliminar