- Ra-Raquel -dijo.
Yo tragué saliva y sonreí. ¿Por qué mierda me ponía tan nerviosa?
- Me alegro de verte -me acerqué y le di un beso en la mejilla.
- Yo también, pero... Guau, todavía estoy en shock -dijo, riéndose.
Yo le acompañé con mi risa.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado? 7 años, ¿no?
- Sí -me alegraba saber que se acordaba de mí. En persona era muchísimo más guapo que en cualquier foto-. No has cambiado casi nada... Bueno, sí, tienes un poco más de barba -bromeé.
Él volvió a reír.
- Sí, supongo. Tú sí has cambiado.
- ¿En serio? La mayoría de gente dice que estoy igual.
- Bueno, no me refiero físicamente. Te veo... más decidida, más... lanzada.
- ¿Eso se puede percibir con la vista?
- Recuerdo que de pequeña nunca mirabas a los ojos y te daba miedo hablar con gente nueva.
- Sí, eso es verdad. Pero hace tiempo comprendí que la vida son dos días.
Él se puso serio. ¿Se había acordado, en serio?
- ¿Qué tal tu madre?
Sí, se había acordado.
- Bien, todo superado. Es muy fuerte.
- Me alegro. No os merecíais que os pasara nada malo. Aún recuerdo sus pasteles -dijo, relamiéndose.
Yo me reí y retomé la conversación.
- Bueno, aunque hemos superado ese bache, no hemos estado libres de problemas.
- ¿Y eso? Ven, siéntate y cuéntame.
Nos sentamos en unas sillas apartadas de la multitud, en la sombra.
Le conté todo lo de mi abuela, los problemas que tuve en el instituto, cómo había llegado a Los Ángeles... Parecía mentira que con el tiempo que habíamos pasado separados, aún confiáramos tanto el uno en el otro. Él me contó cómo había empezado a hacer películas, qué tal estaba su familia y lo poco que le gustaba la fama.
- ¿Sigues teniendo a Patty? -pregunté. Su perrita era toda una preciosidad.
- Sí, sigue en casa.
- Bien, era la única madura de la familia.
Seguimos riendo y bromeando. Fuimos a por unas bebidas y volvimos a nuestro sitio. En ese momento no pude resistirme. Le abracé.
- Rob, en serio me alegro de verte.
Él pareció sorprendido al principio (joder, incluso yo lo estaba), pero rápidamente me devolvió el abrazo.
- Spanish Girl, yo también me alegro.
Cerré los ojos y disfrute de esa sensación. Hacía mucho tiempo que nadie me llamaba así.
- Te acuerdas, ¿verdad?
- Claro, Big Boy.
Recordamos nuestros motes. Yo le llamaba Big Boy porque siempre estaba alardeando de ser mayor que yo.
- Por cierto, dentro de un rato voy a cantar -dije, separándome de él.
- ¿En serio? Me encantará oírte. Siempre has tenido una voz increíble.
Michael me llamó entre la multitud.
- Preciosa, ven, ya es hora de que deslumbres.
Rob y yo nos miramos.
- Puede que no sea dentro de un rato... -me reí.
Michael me cogió del brazo y me hizo atravesar todo el jardín para ir a un pequeño escenario que habían montado. John se subió a él y me presentó. Yo cogí mi guitarra, me senté en una silla en medio del escenario y empecé a cantar.
Banda sonora: "First day of my life", Melanie C.
Toqué la introducción para poder dar comienzo a la canción. Mi voz empezó a sonar, inundando el jardín.
Toda la gente me miraba, y pude divisar a Rob, que me sonrió y alzó sus pulgares en un gesto de ánimo. En mi estómago empezaron a revolverse unas mariposas que ya creía olvidadas. Que estaban olvidadas.
Aparté mi vista de él y me concentré en la canción. Me puse en pie y toda la gente me aplaudió. Entre el griterío pude oír su voz: "¡Eres fantástica, Raquel!". No pude evitar sonreír.
Cuando acabé la canción, todos empezaron a silbarme. Michael y John se acercaron a mí y me felicitaron por mi actuación. Después, me fui a una mesa a por un vaso de agua. Su olor inundó mi nariz.
- Simplemente increíble -dijo.
Yo me giré, sonriendo.
- Gracias. ¿Por qué no cantas tú algo? Ya sabes que me encanta tu música.
- Sí, siempre me pedías que te cantara cosas.
En ese momento pude apreciarle claramente. Pantalones negros, chaqueta marrón, gorra... Se la quité y ahogué un grito de sorpresa.
- ¿Te has cortado el pelo?
Él se pasó una mano por su cabeza.
- Sí, exigencias de guión.
- ¿De qué película? -dije, dando un sorbo de mi vaso.
- Water of elephants.
- Ah, sí. Con Reese Witherspoon.
- Ajá...
"¿Has visto? Si es que es sexy hasta con el pelo corto..."
"Cállate".
"Díselo. ¿Qué puede pasar? A lo mejor te sale bien la jugada..."
- ¿En qué piensas? -me preguntó.
"Tierra trágame".
Mi lengua pareció tener vida propia y lo soltó.
- En lo sexy que estás.
"Puta conciencia de mierda".
Él abrió sus ojos para después sonreír.
- Vaya, gracias. ¿Ves como acerté en lo de que estás más lanzada?
- Ya...
Él puso sus brazos a ambos lados de mi cuerpo, dejándome atrapada entre su pecho y la mesa.
- ¿No me vas a decir que yo también estoy más lanzado?
Entre mis piernas se empezó a formar un mar entero. Nunca me había mojado con un chico por el simple hecho de que se me acercara tanto.
- Rob, tú no eras ningún bebé en cuestión de chicas.
- ¡Pero si me da vergüenza hablar con ellas!
- Puede ser, pero las atraes con tu mirada y con tu sonrisa para que empiecen la conversación...
- Mmmm... -dijo.
Fijó la vista en mis labios. Yo me mordí el inferior. Sus ojos se oscurecieron. Mi mar se convirtió en océano. No pude aguantar más y le besé. Él puso sus brazos en mi cintura.
"¡Gracias, conciencia!"
Eatá genial!!!
ResponderEliminarMe encanta lo lanzada que es Raquel.
Espero que actualices pronto, :-)
Nos leemos.
Besines
wow!!! ojala tuviera esa valentia xD yo lo veo y salgo corriendo
ResponderEliminarespero q continues, saludos!